Orlando Vargas: “Cuando se está fuera de Chile y sin familia se hace todo muy difícil”

Vive en Sudáfrica hace más de una década, ha viajado por el continente y se ha presentado ante personas que nunca antes vieron circo. Desde pequeño el amor por este arte, su disciplina y fuerza emprendedora lo movilizan para dar pasos grandes, audaces en busca de sus sueños. Orlando Vargas, artista circense que descubrió su futuro en un taller de circo en Cerro Navia, hoy desarrolla su propia escuela en Johannesburgo, crea espectáculos, enseña y pronto estrenará otro de sus desafíos, hacer circo social para los niños y niñas sudafricanos que llama “Singabanye” que significa “Nosotros somos otros”. Su deseo es poder venir a Chile un tiempo a vivir, trabajar y traspasar lo aprendido.

Por Rodrigo Chacón
Fotos: Gentileza de Orlando Vargas

Orlando Vargas es un artista que hace patria fuera del país. Desde que tiene memoria manifestó interés por el arte circense, pero fue en 1998 cuando asistió al espectáculo de circo contemporáneo, “ZirkoZita” del Circo del Mundo en la Estación Mapocho, donde supo lo que quería hacer el resto de su vida. Fue un punto de inflexión que lo llevó a buscar la forma de construir su futuro en este arte y con él traspasar varias fronteras.

Como estudiante de la Escuela de Artes Circenses de El Circo del Mundo, en el 2004 fue invitado a ser delegado e intérprete en el Parlamento Internacional de Jóvenes de Oxfam, en Sydney, Australia, organizado por el Cirque du Soleil. Junto a otros 25 jóvenes de distintos países participó en el espectáculo de obertura del encuentro, allí conoció a Natalie Roberts, artista sudafricana de la que se enamoró y con la que durante un año hizo circo y talleres en comunidades de Cerro Navia. Durante esos días de trabajo con artistas de muchos países fue el impulso necesario para proyectar sus sueños artísticos fuera del país.

Han pasado más de 20 años y al talento ha sumado la destreza técnica en la pista, preparación permanente y mucha experiencia en gestión cultural en las artes circenses. Desde el 2006 ha actuado en numerosos espectáculos en Sudáfrica, ha formado parte de montajes como el de Madame Zingara y en el 2010 presentó un show en un evento privado para un príncipe en Seychelles. En el 2008 formó su propia compañía, “SircuSynergy”, la que luego se transformó en  “Art of Synery” donde creaban pequeños espectáculo. Hoy tiene “The Cirk”, que produce eventos de circo, entrenamiento, talleres circenses y se prepara para sumar el circo social entre sus desafíos. Ha viajado por Sudáfrica y por países del continente, mostrando el circo a personas que nunca antes vieron circo.

Desde el 2009 Orlando no está solo en Sudáfrica, su hermano Marco se unió a su compañía para fortalecer su proyecto “The Cirk” y estar más acompañado en un proyecto que no tiene límites.

Cómo se vive y se practica circo en un país tan diverso y de matriz cultural tan distinta a Chile, reconocido por la convivencia de múltiples creencias religiosas, idiomas, donde la población casi en un 80% es negra. Orlando vive en Johannesburgo junto a su hermano Marco, pero sus padres y resto de su familia están en Chile, por eso viaja para verlos cada dos años. Los extraña y la distancia con sus afectos son el precio de su sueño de circo. Quizá por eso,  en su mente que no para de proyectarse, también hay espacio para realizar algo en su Chile natal, “sería un honor poder entregar mi experiencia a las nuevas generaciones allá”, confiesa.

Hablamos con Orlando desde Sudáfrica para compartir su historia y el origen de esta fuerza creadora y viajera.

¿Cuándo nace tu interés por las artescircenses?

-Desde muy temprana edad tuve interés en las artes en general. Pero creo que el primer encuentro que tuve con el circo contemporáneo fue a los 17 años cuando asistí a un show de El Circo del Mundo llamado ZirkoZita en la Estación Mapocho. Desde entonces me embarqué en la búsqueda del nuevo circo.

¿Cómo se genera esta posibilidad de salir de Chile?

-Yo era parte de la Escuela de Artes Circenses de El Circo del Mundo y en el 2003 se invitó a la organización a ser parte del Parlamento Internacional Juvenil de Oxfam en Sydney, Australia. Fui uno de los cinco seleccionados en Chile para asistir y durante tres semanas, junto a otros 25 jóvenes de otros países, preparamos el espectáculo de apertura del Parlamento. Durante esta experiencia conocí a Natalie Roberts de Sudáfrica, con ella trabajamos planes de acción en Chile en el 2005 y posteriormente en su país. Desde entonces me quedé a vivir acá, en este continente tan alejado de Chile.

¿Siempre fue tu intención buscar la vida fuera del país o fue algo fortuito?

-No sé si fue algo buscado o fortuito, pero siempre he tenido la idea de aprender. Creo que la mejor manera que tiene una persona de formarse cuando escasean los recursos, es buscarse y aprovechar las oportunidades que se dan. Es la única manera de sobrevivir cuando se está en otro país, en otro continente y conviviendo con otra cultura. En mi caso, el viajar fuera de Chile me entregó las herramientas para mi desarrollo. Siempre he tenido la curiosidad de ver y entender cómo otros viven. Creo que viajar abre un mundo de preguntas y cosas inciertas, lo que también hace la vida muy interesante.

¿Por qué Sudáfrica?

-Sudáfrica se dio como resultado de una relación amorosa y de trabajo que duró más de 12 años. Pienso que finalmente se dio todo para que yo este acá, hasta ahora.

 ¿Y cómo recuerdas tus primeros pasos en Sudáfrica, un lugar tan distinto a lo que vivías en Chile?

-El comienzo de mi aventura fue el inglés, fue difícil, me tomo 2 años aprender lo básico y aún sigo aprendiendo. En Sudáfrica se hablan 11 lenguas reconocidas. Otra cosa fue la parte cultural, entender la historia de un país que tuvo cerca de 50 años de “apartheid” no es fácil. En todo caso, Sudáfrica es el país más desarrollado del continente africano y ha sido el lugar donde han surgido líderes como Nelson Mandela y Gandhi. Es un lugar donde la democracia es muy joven y un país que logró salir del control de Europa, entre otras cosas. Creo que destacar esto que te digo es la mejor manera de explicar el cómo me he ido adaptando en África.

¿Qué ha sido Io más difícil de estar fuera del país?

-La familia.

¿En qué sentido?

-Creo que no estar junto con mi familia en lo cotidiano ha sido el precio más alto de toda esta aventura. Cuando se está fuera de la casa sin la familia se hace todo muy difícil, sobre todo cuando estas empezando. No tienes a nadie que te ayude cuando lo necesitas. Tengo recuerdos de cuando llegaba a casa en la noche agotado después de un show y debía cocinar algo para comer. Pero muchas veces me fui a la cama sin cena, porque estaba agotado.

¿Y cómo es tu vida hoy en Sudáfrica?

-Bueno hace un año me separé de mi pareja y estoy viviendo con un amigo hace seis meses. No vivo con mi hermano, estamos todo el día juntos y decidimos vivir con personas y en casas diferentes por un tema de convivencia. Vivo en Johannesburgo que es el centro de negocios de Sudáfrica, viene siendo como Nueva York. Me gusta este lugar porque todo lo nuevo y los cambios pasan por acá.

¿Cuáles han sido los principales hitos en tu carrera fuera del Chile?

-Difícil decir cuáles han sido los hitos en esta travesía, he viajado a más de diez países en África y cada uno tiene algo único. Muchas veces hacemos shows para audiencias que nunca antes habían visto circo contemporáneo y eso hace de cada intervención un hito, porque llevas el arte a lugares nunca antes vistos. Por ejemplo, fuera de Sudáfrica, fui a un evento privado para un príncipe en el año 2010,  en Seychelles y en el 2013 presenté el show “Urban Circus” en Dubai.

Durante estos años he creado tres compañías, la primera fue “SircuSynergy” donde éramos dos artistas, mi pareja y yo. Después creamos “Art of Synery”, un espacio de entrenamiento y donde realizábamos pequeños shows. Ahora, después de muchos años de trabajo y búsqueda para concretar la forma en que entiendo de circo, los shows y el entretenimiento, en un solo proyecto, he encontrado a un equipo y en conjunto formamos “TheCirk”  (www.cirk.co.za).

¿Cómo te relacionas en general con las otras artes?

-Cuando llegué a Sudáfrica me relacioné con un grupo circense con quienes trabajé por un año y medio, luego trabajé para un restaurante donde tenían show y posteriormente para un teatro. Con las otras artes conozco a los dueños de tres circos acá pero es poco lo que me relaciono con ellos pues trabajan de forma diferente. Mi propuesta es más comercial para  que se pueda solventar. Me relaciono con cantantes, bailarines y también con teatros. Por razones de financiamiento ha sido imposible poder colaborar ya que no existe el circo en la constitución de Sudáfrica, pues tras 24 años del Apartheid, el foco de los gobiernos no está precisamente en el circo.

¿En qué consiste “The Cirk”?

-“The Cirk” nace después de una larga evolución, donde hemos focalizado nuestro talento para hacer el arte de circo accesible para todos. Creo que el circo es una lenguaje universal, por ello, en un país como Sudáfrica, con toda su diversidad, crear un espacio para todos, es ser parte de una nueva era. Queremos ser parte de ese cambio. Como compañía intentamos ser una plataforma para el desarrollo de artistas, creando instancias de desarrollo como nuestro programa de entrenamiento y nuestro proyecto social llamado “Singabanye” que significa “Nosotros somos otros”.

¿Y sólo es en Sudáfrica?

-También estamos focalizados en crear vínculos con Sudamérica y Europa, con intercambios y shows en un futuro cercano. Creamos un modelo para financiar el proyecto a través declases para el público, eventos en nuestro galpón y servicios de entretención para eventos.

Creo que creatividad sin sostenibilidad no es innovación, por eso estamos creado un modelo autónomo que se financia a través de ideas solidas. Este proyecto no cuenta con ningún aporte de instituciones, gobierno o entidades privadas y se sostiene a través de un modelo de autofinanciamiento. Aún tenemos un largo camino que recorrer, pero cuento con un equipo muy entusiasta y diverso, lo que sin duda hace el desafío alcanzable.

¿Cómo te relacionas con Chile?

-Voy a Chile cada dos años a ver la familia.

¿Y piensas en regresar y quizá trasmitir lo aprendido?

-Volver a Chile a ensenar sería un honor. Yo veo el circo como una herramienta a través de la cual el artista tiene la responsabilidad de exponer el arte al público. Para ello se debe tener un conocimiento básico del mercado. Creo que mi aporte va por esa dirección. He conocido muchos artistas que han triunfado y no solo son buenos artistas, sino que también entienden el mercado, creando espacios que les permiten ser sostenibles.

¿Pero volverías a vivir y trabajar?

-África me gusta, pero tienen su propia forma de trabajar y a veces te llega. Es un lugar que está en permanente cambio y que políticamente es estable pero uno nunca sabe. Acá estoy bien, pero me gustaría volver a Chile por un tiempo y tratar de hacer algo de lo que hago en Sudáfrica y enseñar más bien el modelo que estoy aplicando y que se refiere a cómo poder sostener la gestión en las artes, y con el circo como una herramienta de conexión. Sudáfrica tiene 11 lenguas, tienen distintas formas de creer, de vivir, diferentes modelos de educación y su manera de ver el mundo es muy distinta. El tema es que ellos no tienen ninguna arte que cruce esas barreras idiomáticas y culturales y el circo sí lo logra.

¿Desde la distancia, cómo ves lo que sucede con el circo en Chile?

-Cada vez que voy Chile veo a más jóvenes tomando el arte del circo como carrera y con muy buena técnica, muchos de ellos con los ojos puestos en Europa. El circo es una carrera donde el físico es fundamental, por lo tanto, se debe desarrollar en un lapso de tiempo que va entre 10 a 15 años aproximadamente.

Muchos de mis amigos en Chile dependen de fondos estatales, creando dependencia, haciendo al estado el juez de una idea. Me gustaría que se hablara más sobre como fomentar ideas autónomas.

¿Cómo ven afuera el circo que se hace en Sudamérica y principalmente en Chile?

-En Sudáfrica muy poca gente conoce Chile. Solo se conoce a través del fútbol. Creo que se debiera crear más espacios de intercambio de ideas entre ambas naciones. Muchos artistas ven a Europa como meta, siendo ya un mercado colapsado. Asia y África, por nombrar algunos, son lugares que están creciendo e invito a artistas a ver como posibilidad invertir en lugares como estos.

Chile tiene que promover más a su gente y el arte circense es universal.

¿Cuáles son tus proyectos inmediatos hoy?

-Estamos en el proceso de conseguir todos los permisos para tener el galpón “The Cirk” y realizar nuestros propios shows. Otro de nuestros planes es lanzar nuestro proyecto de circo social, el que esperamos poder realizar en junio del 2019.

 

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