Ursaris, La magia de la música gitana   

La magia de la música gitana   

Galia Arriagada Reyes 

 

Cinco años en la cartelera chilena ha permanecido la obra Ursaris, el último encantador de osos, vista por espectadores de distintas regiones del país. Es una creación e interpretación de Circo Koqoshka, dupla conformada por Álvaro Pacheco y Carola Sandoval, lleva consigo un historial de siete temporadas en escena, presentada en carpa, calle y sala. La compañía ha consolidado el lenguaje del circo-teatro a lo largo de seis años, mediante las obras Ursaris (2015), Kabinete de Madame Forest (2017), IL Concerto (2019), y un futuro proyecto de espectáculo llamado Clip!. El Centro Cultural Gabriela Mistral estaba ad portas de celebrar su décimo aniversario con una agenda especial que contaba con la presentación de Ursaris durante marzo, sin embargo, solo alcanzó a presentarse el primer fin de semana, ya que la pandemia suscitó el cierre de los centros culturales y salas de teatro de manera drástica. A pesar de la suspensión y de la incertidumbre de sus funciones pendientes, se trata de una obra integral que merece ser analizada para la comunidad circense.

 

Desde Rumania migra el linaje gitano de los Ursari, quienes recorrieron varios países del territorio de los Balcanes, eran reconocidos por ser entrenadores de osos, de hecho, la raíz -urs- significa oso en el idioma rumano, y desde la lengua iraní tayiko, la palabra урсари se traduce por ursaris; como dato curioso, el tayiko fue utilizado por los soviéticos para unificar la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), ya que era un alfabeto cirílico similar al ruso, pero con la ventaja de ser más fácil de decodificar y era comprensible también para quienes manejaban las lenguas eslavas, desde mi perspectiva el nombre Ursari probablemente se popularizó gracias a la cobertura del tayiko, ya que conecta el continente europeo y asiático. La mala fama de los Ursari fue el maltrato animal a los osos, era común ver a los osos con una argolla de metal perforada en la nariz amarrada a una cadena, así también otras prácticas crueles de domesticación, así lo relata un integrante del clan Laurentiu Craciun, “los Ursari hacían bailar a los osos en las ferias. Así se ganaban la vida. Aprendían a bailar desde pequeños. Les hacíamos caminar sobre brasas mientras sonaba el tambor, así asociaban el sonido con el baile”, en cambio, en la obra Ursaris, la música del gitano Laszlo es la herramienta clave para dirigir a la osa Koqoshka, siendo un trato amigable, respetuoso y creativo, por otra parte, el subtítulo el último encantador de osos también lo expresa y reafirma, subrayo encantador por dos razones, primero, se contrapone al apelativo de domador, al rol brutal del Ursari, dando un giro hacia una cualidad mágica, materializada en los diversos instrumentos (el violín, violín trompeta, la gadulka, el santur y percusión) que son manipulados por Álvaro Pacheco a lo largo de la obra, en suma a una posible alusión a la literatura infantil,  los relatos donde la música tiene la capacidad de hipnotizar a uno o varios animales, por ejemplo el cuento de los hermanos Grimm, el flautista de Homelin, así también los encantadores de serpientes que aparecen en libros y animaciones.

 

La cultura gitana tiene varios puntos de encuentro con el circo, (no profundizaré en este tema porque da para una investigación extensa), ambos coinciden en la mala reputación por violencia animal, actualmente continúan las denuncias de este tipo. Si Ursaris se presenta al interior de carpas de circo, considero relevante examinar que la moraleja incluye el circo en su crítica, ahora bien, sería injusto sentenciar al oficio en su totalidad porque gran parte del circo contemporáneo ya no trabaja con animales. En los años ochenta, surgió Eurogroup for animals, una ONG que protege el bienestar animal en toda Europa, actualmente tiene su sede en Bruselas y persiste trabajando en conjunto a otras organizaciones de activismo animalista, así también producen contenido como la publicación “Wild animals in EU Circuses” (Animales salvajes en circos de la Unión Europea), consiste en un reporte detallado de la legislación del circo en la UE, en algunos países se prohíbe de manera estricta el uso de animales salvajes en espectáculos circenses al igual que mantenerlos en cautiverio, por el contrario, en otros es legal y no se fiscaliza la seguridad de los animales en términos de alimentación, condiciones climáticas, chequeos veterinarios, ni prevención de riesgos ante accidentes. Según este reporte realizado en el año 2017, existen 300 circos con animales salvajes, concentrándose principalmente en 4 países, lidera Alemania (98), en segundo lugar Italia (66), tercero Francia (52) y cuarto Portugal (52), entre las denuncias más recurrentes, se encuentran:

 

  • El espacio reducido. Se refiere al encierro de los animales en gran parte del día, esto se contradice al ecosistema de origen, del mismo modo, a veces el tamaño de sus jaulas no es apto para sus proporciones.
  • La separación maternal. Comúnmente sucede que arrancan a las crías del lecho materno muy pronto, con el fin de domesticarlos desde pequeños, y esto provoca consecuencias negativas, ya sean biológicas y/o psicológicas en los animales.
  • El transporte. La mayoría de los animales salvajes se estresan con los viajes frecuentes, la itinerancia por distintas ciudades, asimismo, el traslado de un espacio a otro en el montaje y desmontaje de los circos.
  • El entrenamiento y el espectáculo. El entrenamiento se basa en agresiones físicas, torturas o castigos, y en cuanto al espectáculo, los animales se exponen a entornos incómodos: las luces, el sonido y la conglomeración de espectadores.

 

Cabe señalar, que la noción de animales salvajes, apunta hacia los animales que pertenecen a un hábitat natural, libres e independientes del humano, por ende, los problemas expuestos por Eurogroup for animals, hacen hincapié en las discusiones que atentan contra las necesidades básicas de su naturaleza, del mismo modo, una advertencia a la integridad humana, existen casos de ataques al público o directo a sus domadores que pueden terminar en heridas o la muerte, así pasó el 25 de octubre del año pasado, un espectador grabó el instante en que un oso se abalanzó sobre su domador en plena función de circo, era un circo ruso dando un espectáculo en el anfiteatro Ashleg Tent, el público entró en pánico porque el escenario no tenía ninguna malla de protección, el vídeo se viralizó y generó polémica a nivel internacional, puesto que se puso en riesgo a los espectadores, al oso para tranquilizarlo y al domador que fue herido por el animal. Hace un par de meses, en febrero del 2020, el canal ARTE TV lanzó el documental Ucrania: el fin del circo con animales, en éste se exhibe un centro de rehabilitación para osos, ahí vive la osa Julia rescatada de un circo, hasta ahora ella tiene un patrón en su caminata que es involuntario, a causa del adiestramiento y según médicos veterinarios será un comportamiento crónico, por lo que la osa parece bailar a un público ficticio. Ambas historias son tristes, el oso que agrede a su domador y la osa rescatada que sufre una psicopatología, ambos son ejemplos de los efectos de la violencia de sus entrenadores, en el primer caso, el oso se negó a la instrucción y tras la insistencia se vuelve violento, y el siguiente, es la secuela de una domesticación impartida bajo agresiones y castigos.

 

Cuando Laszlo nombra a la osa Koqoshka “bestia”, es un juego irónico, ya que ella tiene una personalidad tierna y simpática, entonces es chistoso el contraste del imaginario feroz en torno a la osa cuando se comporta de manera dulce, Koqoshka asiente porque el gitano la trata con cariño, en ningún momento la golpea, ni la ofende. Por lo tanto, el mensaje es una tenencia y domesticación responsable, además que Lazslo cede ante la temporada de hibernación de su compañera, la deja ir a la Cordillera para que duerma durante el invierno, en efecto, es una ficción idealizada con una función didáctica, que los niños aprendan a tratar a los animales con una actitud amorosa y para los adultos la lectura realista sobre el maltrato animal en los circuitos circenses y gitanos, la misma compañía declara “Ursaris se puede entender como una fábula para pequeños y grandes”, en general el circo está hecho para un público general, es familiar, al igual que los gitanos que casi siempre se encuentran en clanes. En este relato de circo-teatro tenemos la posibilidad de ver a un encantador que hace rutinas lúdicas con su osa, una horizontalidad que es no es menor, porque es notable ver una jerarquía tan amena, la relación domador-animal está sujeta al manejo de poder, a la subordinación de otro, y en Ursaris las categorías se difuminan a la medida que el espectador conoce la historia de cada personaje, la interacción es un lazo de lealtad y confianza en dupla. Si repasamos la lista de las denuncias reiteradas en contra de los circos con animales salvajes y la comparamos con la obra, la osa Koqoshka no tuvo una separación traumática de su madre, ni está enjaulada, tampoco lleva una cadena, le agrada actuar frente a los niños y ha sido entrenada con música.

 

Una de las virtudes circenses del espectáculo es el recurso de mano a mano entre el gitano y la osa, hay que destacar que se nota el ensayo, ya que la ejecución es impecable. La compañía Circo Koqoshka contó con la asesoría de Camilo Prado, él les enseñó las distintas técnicas de mano a mano, también les facilitó una carpa para explorar y componer. De manera similar, tuvieron el apoyo de varias colaboraciones: clases de actuación con Paula Zuñiga y de clown con el payaso Valentín Flamini, la observación y guía de Daniela Bolvarán, la enseñanza acerca de la comedia del arte y la actuación con máscara por Carolina Gimeno, el respaldo del diseño gracias a William Luttge y Mayra Olivares, la asistencia de Mario Escobar quien se une al equipo estable, por último, la dirección de Ana Harcha que fue fundamental porque aportó con una base teórica y su experiencia escénica. Dentro de este marco, se despliega una investigación y búsqueda intensa, el tejido de la red colaborativa de artistas evidencia la minuciosidad plasmada en Ursaris, y la coherencia de una propuesta que une el circo y el teatro por medio de lo corporal, la dramaturgia oral, la calidad musical, la escenografía móvil, el vestuario, maquillaje y la máscara, consolida una producción que consigue envolver al espectador en el universo gitano. Carola Sandoval detrás de la osa Koqoshka, es la diseñadora teatral y mascarera que creó el carromote para la obra, mientras que Álvaro Pacheco personificando al gitano Laszlo fusiona su profesión de actor y músico. Para ser la primera obra de la compañía está bien construida, y su validación deviene de una trayectoria de numerosas funciones que comenzaron en el 2015.

 

Recapitulando el comienzo del ensayo, había una temporada fijada entre el 7 y 29 de marzo en el centro GAM, pero la pandemia provocó la suspensión de las funciones a partir del 14 de abril como medida preventiva. Dado que Circo Koqoshka alcanzó a montar las primeras funciones, es interesante reflexionar sobre Ursaris respecto a la contingencia nacional de ese momento. Recordemos que en el mes de marzo se coordinó un listado de marchas y manifestaciones con el propósito de retomar el activismo político desde las calles, en especial, en la Zona Cero donde también está ubicado GAM. La obra se presentó en la carpa ubicada en el Zócalo, Álvaro y Carola aseguraron que “montar entre olor a lacrimógena los días viernes y hacer funciones más temprano de lo habitual, nos adaptamos a esto, hasta que llegó la pandemia y tuvimos que encerrarnos, dejar nuestra carpa”. A mi juicio, Ursaris, el último encantador de osos podría ser análoga a la lectura de un país sin violencia, donde los privilegios de un domador no contribuyan a ejercer explotación ni violaciones a los derechos humanos, sino de un encantador de osos que mediante los instrumentos correctos puede dialogar, crear y colaborar mutuamente con la osa, y el papel de Koqoshka representa a la “bestia”, similar a la etiqueta que tiene la ciudadanía cada vez que se dispone a protestar, a vociferar sus denuncias, cuando sería distinto si existiera la comunicación apropiada, nos comportaríamos como Koqoshka, obedientes a las reglas del juego siempre y cuando exista una relación justa, de respeto y escucha entre ambas partes.

 

Parecemos animales salvajes de circo, los domadores nos someten a un sistema de salud precario, hay violaciones de todo tipo, los operativos policiales y militares son un adiestramiento en base al castigo y el miedo, las generaciones mayores todavía adoptan una actitud sumisa porque padecen de un estrés postraumático a causa de la dictadura pinochetista, el transporte tiene las mismas condiciones estrechas, las conexiones intermodales son las itinerancias por la ciudad para poder llegar al destino, cuando estamos viejos no tenemos ningún respaldo, nuestros padres parecen la osa Julia que teniendo libertad siguen actuando como autómatas bailando para el sistema, y nosotros, las generaciones jóvenes somos como el oso que se rebeló ante su domador. Espero que en un futuro podamos tener un líder Ursari como el gitano Lazslo y todo Chile pueda estar mano a mano, liberar su animalidad desde el cuerpo bailando, divirtiéndose al son de la música, como Koqoshka, porque es la utopía de un país que nos cuida y no nos violenta.

 

Bibliografía 

Revisa aquí la versión PDF  URSARIS

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